¿Quién? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué? Esas son las preguntas fundamentales que deben hacerse los investigadores al analizar un caso de homicidio. En el crimen de Érika Antonella Álvarez, algunas comenzaron a responderse, pero aún quedan varios interrogantes abiertos. Por ese motivo, continuarán llevándose adelante medidas para intentar llegar a la verdad.

El cuerpo de la joven fue hallado el jueves 8 en un descampado de Manantial Sur, en la capital tucumana. La fiscala María del Carmen Reuter, junto con personal de Homicidios, al mando de los comisarios Susana Montero, Emanuel Zamorano, Carlos Díaz y Ángel Álvarez, comenzó a armar un verdadero rompecabezas. El aporte de la familia fue clave, ya que permitió identificar a varias de las personas que la víctima frecuentaba. También se determinó que, debido a los problemas de adicción que atravesaba, se movía en un ambiente “pesado”.

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Una semana después de cometido el crimen, en un procedimiento que contó con la colaboración de la Policía Federal y la de Buenos Aires, los efectivos lograron detener en esa provincia a Felipe “El Militar” Sosa, quien hasta el momento es el único procesado en la causa. Según la teoría del caso elaborada por el fiscal Carlos Picón -quien reemplazó a Reuter por la feria judicial-, el imputado habría matado a la joven a golpes, aprovechándose del entrenamiento profesional que recibió como ex integrante del Ejército Argentino y de la Legión Extranjera, un cuerpo de elite de Francia.

El representante del Ministerio Público brindó tres detalles puntuales. Uno de ellos es que Érika presentaba lesiones en dos vértebras cervicales. A su entender, y en función de sus conocimientos en artes marciales, esas lesiones serían compatibles con una maniobra conocida como “mata león”. También destacó que, tras haberla asesinado, ató la cabeza con los pies de la víctima utilizando una piola y cinta de embalar, lo que habría hecho para poder trasladar el cuerpo hasta el lugar donde fue encontrado. Además, informó que en la vivienda del acusado se secuestraron elementos similares a los utilizados en esa maniobra.

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Marcelo Cosiansi, uno de los defensores de Sosa, calificó como exagerada la interpretación realizada por Picón sobre esas evidencias. “La toma ‘mata león’ tiene una sola finalidad: cortar la irrigación sanguínea hacia el cerebro, y no genera lesiones en las cervicales -sostuvo en una entrevista con LA GACETA-. Es cierto que en el allanamiento se encontraron cinta de embalar y una piola, pero se trata de elementos comunes, que se consiguen en cualquier ferretería y que puede tener cualquier tucumano en su hogar”.

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Más indicios

Para los investigadores, Sosa no habría actuado solo y podría haber contado con la colaboración de terceros. No sólo consideran poco probable que haya trasladado el cuerpo de la víctima sin ayuda hasta el lugar donde fue hallado, sino que tampoco se sabe cómo lo hizo. Se sospecha que el traslado pudo haberse realizado en una camioneta Amarok azul que aún no fue localizada.

También existe otro indicio que alimenta la sospecha de que “El Militar”, actual pareja de una empleada judicial, podría haber recibido información “en vivo” sobre el avance de la causa. El jueves 15, cerca de las 13, personal de Homicidios realizó un allanamiento en la concesionaria donde el sospechoso había adquirido una moto de alta gama. Media hora después, Sosa abandonaba el country de Pilar donde se encontraba oculto, llevando consigo ropa y su pasaporte.

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Los defensores Cosiansi y Rubén Flores desestimaron esa hipótesis. “Él no protagonizó ninguna fuga. Tenía programado un viaje a una ciudad de la Costa Atlántica con su familia. Se fue en moto y aguardaría allí a su pareja y a sus hijas para continuar el recorrido”, señalaron durante la audiencia. Como prueba, presentaron trámites iniciados en el fuero civil en los que solicitaba autorización para vacacionar con sus hijas. “Incluso esperaba participar de una audiencia virtual”, indicaron.

“Resulta llamativo que esta persona haya planeado disfrutar de sus vacaciones en la playa sin llevar un traje de baño. Al momento de la detención tenía pantalones, calzado y camisas, pero ninguna malla”, advirtió el fiscal Picón.